San Valentín es el día de las rosas y, sin duda, uno de esos días en los que, sin importar en qué país te encuentres, resulta imposible librarse de los escaparates llenos de corazones y flechas de Cupido. En esta tradición anglosajona, uno de los regalos tradicionales, también a nivel mundial, son las flores y plantas ornamentales. El propio eslogan de Interflora deja claro su importancia: “Díselo con flores”, flores que en muchos casos son de origen español. A continuación, analizamos cómo es el mercado internacional de las flores

España, San Valentín y las flores

España ocupa la quinta posición en la producción de flor cortada en Europa representando el 12 % de la producción total en el viejo continente. Aunque Holanda sigue ocupando una posición predominante, el comercio de flores de las empresas españolas están experimentando un cierto crecimiento gracias a las exportaciones.

El comercio de flores en San Valentín

De hecho, alrededor del 70% de la producción nacional se vende a países de la Unión Europea y esta cifra va en aumento. Por ejemplo, las exportaciones han aumentado en noviembre de 2014 con respecto al noviembre anterior en un 25%, siendo España y Alemania los países europeos en los que más se ha incrementado la exportación de plantas ornamentales. El destino de estas exportaciones españolas se dirigen principalmente a clientes de los siguientes países: Francia, Holanda, Italia y Alemania.

El mercado internacional de las flores

Las empresas españolas pueden aprovechar diferentes ventajas comparativas respecto a otros países europeos el comercio de flores. Las excelentes condiciones climatológicas de las principales zonas de producción, como Valencia, Canarias o Andalucía, la variedad de productos plantados, un amplio calendario para la producción, o la implementación de sistemas de producción respetuosos con el medio ambiente, son algunas de las claves.

En esta industria, sin embargo, las empresas se caracterizan por ser de tamaño pequeño o mediano que limita sus posibilidades negociación frente a grandes distribuidores. De hecho, la extensión que España dedica a la producción de flores y plantas es de 53.000 hectáreas, en más de 4.000 explotaciones. Por eso, aunque diferentes medidas han ido en la línea de concentrar el sector para aumentar su rentabilidad éstas están lejos de ser suficientes.

A la propia estructura del sector, hay que añadir la amenaza de productores de países como China, India, Colombia, Ecuador y Kenia cuya producción se destina casi íntegramente a la exportación. En estos países además, las regulaciones sobre sustancias activas son más laxas e implican menores costes. Esta situación implica una mayor oferta en el mercado internacional con precios a la baja que no hacen más que intensificar la rivalidad global.

Así, entre las peticiones de las asociaciones de productores españoles a la Unión Europea se encuentran el aumento los controles e inspecciones en las flores y plantas importadas de terceros países, para asegurar una correcta trazabilidad del producto.

Desde el sector se apunta que la clave para seguir mejorando su posición en el mercado internacional de flores y plantas está en la diferenciación del producto con una apuesta por la calidad y la innovación que permita aumentar la oferta de nuevas flores y plantas. Igualmente, apuntan la necesidad de abrir nuevos mercados en crecimiento.

Los que más flores consumen

Los tres grandes consumidores de plantas y flores son Japón, Estados Unidos y Europa Occidental, que aglutinan el 75% de las ventas. Sin embargo, frente a la madurez que presenta el sector en estos países, otros mercados como la Europa más oriental presenta grandes oportunidades.

Por último, otra de las asignaturas pendientes es la necesidad de apostar por la gestión directa en los mercados extranjeros. Gran parte de las ventas españolas se dirigen a distribuidores holandeses, quienes después venden a minoristas por toda Europa. Así, un mayor control en la distribución así como el establecimiento de subastas nacionales donde se determinen precios de origen, podría reducir la presión en precios a la que se enfrentan.

Conclusión

Quizás este San Valentín, sea un buen momento para superar algunas de estas limitaciones y para seguir observando los esfuerzos que están haciendo las empresas españolas de este sector para mejorar su posición a nivel mundial.